El cruce entre Cuti Romero y Gary Neville tras la victoria argentina no fue un simple intercambio de opiniones, sino una declaración de guerra dialéctica. El defensor argentino, visiblemente molesto por las críticas del exjugador inglés, le respondió con un contundente "espero no ser tan estúpido", encendiendo aún más la ya caldeada rivalidad futbolística entre ambos países. Este episodio, más allá de lo anecdótico, pone de manifiesto cómo las tensiones se trasladan fuera del campo de juego.

Las declaraciones de Neville, a menudo provocativas, suelen ser un reflejo del sentimiento de la prensa inglesa tras las derrotas. La respuesta de Romero, por su parte, es un claro ejemplo de la pasión y el orgullo argentino, que no acepta reproches de quienes considera adversarios históricos. ¿Es esta escalada verbal parte del folclore del fútbol o una muestra de la toxicidad que puede generar la polarización en el deporte?