La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, volvió a asumir un rol protagónico en el armado político de la gestión libertaria al presionar públicamente y hacia el interior del Gabinete para acelerar la definición sobre el sistema de las Elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). Ante la traba que experimentan varias iniciativas del Gobierno en las comisiones del Congreso, la funcionaria instó a destrabar el debate para dar certidumbre a la estrategia electoral.
Desde la perspectiva de Bullrich, la indefinición sobre las reglas de juego electorales genera un estado de desmovilización perjudicial en la tropa oficialista e impide consolidar los acuerdos necesarios con el PRO y sectores radicales afines. La Ministra sostiene que el Ejecutivo debe encarar con urgencia el tratamiento legislativo, ya sea para disponer la suspensión completa de las PASO por razones de gasto público o para adaptar los plazos de presentación de alianzas y candidaturas.
Sin embargo, la postura pragmática de la funcionaria choca con las urgencias del área económica y la agenda parlamentaria conducida por el ala dura de la Casa Rosada. En Balcarce 50 prefieren dosificar la energía política de los bloques en el Congreso, priorizando la aprobación de reformas de fondo en materia impositiva y laboral antes de dar lugar a la contienda por el diseño del calendario electoral.
El movimiento de Bullrich refleja la urgencia de los armadores con territorialidad por asegurar un esquema competitivo frente al peronismo. La interna de visiones sobre cuándo y cómo acelerar las definiciones electorales amenaza con recalentar los despachos del Poder Ejecutivo. ¿Logrará Patricia Bullrich imponer la urgencia del armado político por sobre los tiempos del calendario parlamentario oficial?