Una jornada de altísima tensión institucional y escrache público se vivió en las inmediaciones del Congreso de la Nación. Senadores del bloque de La Libertad Avanza fueron violentamente abordados e increpados en la vía pública por manifestantes y empleados legislativos, luego de que se confirmara la designación administrativa de un funcionario que cuenta con restricciones perimetrales y denuncias en el fuero de la violencia de género dentro de la estructura de la Biblioteca del Congreso.
El nombramiento generó una inmediata ola de indignación entre las organizaciones sindicales del sector y agrupaciones de derechos humanos, que consideraron la decisión como un atropello a la ética pública y una afrenta directa hacia las trabajadoras de la institución. Las protestas escalaron rápidamente hasta bloquear la salida de los legisladores, quienes debieron ser custodiados por fuerzas de seguridad para abandonar el recinto.
Desde el bloque oficialista intentaron desmarcarse de las responsabilidades directas sobre el legajo personal del designado, señalando que la propuesta se tramitó bajo los canales habituales de distribución de cargos de la Cámara Alta. Sin embargo, la falta de controles previos y la lentitud en la reacción para revertir el nombramiento profundizaron la erosión de la imagen del bloque parlamentario libertario.
El conflicto pone de relieve las tensiones permanentes alrededor del manejo de la caja y las contrataciones políticas en las dependencias parlamentarias. ¿Tomará el oficialismo medidas drásticas para remover al funcionario polémico y contener el costo político del escándalo?