El indicador de riesgo país que elabora el banco de inversión JP Morgan experimentó una significativa contracción hasta ubicarse en sus niveles más bajos de las últimas dos semanas. El desplome del diferencial de tasa se explica por una sólida demanda de los bonos soberanos argentinos en dólares, principalmente los títulos de la serie Global y Bonar, que cotizan con sostenidas subas tanto en la plaza local como en Wall Street.
La firmeza de los activos financieros argentinos llamó la atención de los analistas globales, dado que la jornada bursátil estuvo marcada por un sesgo defensivo en los mercados emergentes ante el endurecimiento de las tasas de interés por parte de la Reserva Federal de los Estados Unidos. La deuda de la Argentina logró abstraerse del contexto internacional adverso gracias a las señales de disciplina fiscal enviadas por el Poder Ejecutivo.
Inversores institucionales destacan que la continuidad del superávit financiero primario y el sostenimiento del ancla monetaria otorgan sustento a las paridades de la deuda nacional. Este comportamiento alcista favorece el perfil crediticio del país y reabre de forma paulatina la posibilidad teórica de acceder a financiamiento voluntario en los mercados internacionales para refinanciar vencimientos de capital.
Sin embargo, analistas privados advierten que para consolidar un piso firme por debajo de los niveles de riesgo actuales es indispensable que el Gobierno logre acumular un volumen sostenible de reservas internacionales y resuelva la salida ordenada de las restricciones cambiarias.
El comportamiento de los bonos demuestra que el mercado financiero otorga crédito a la hoja de ruta fiscal del Gobierno, aunque resta verificar el traspaso de esta mejora al crédito productivo. ¿Conseguirá la Argentina reducir el riesgo país a niveles que le permitan volver a financiarse en el exterior como sus vecinos de la región?