Las advertencias de Página|12 sobre el fenómeno El Niño y sus posibles consecuencias devastadoras —lluvias intensas, inundaciones y deslizamientos— en distintas zonas de Argentina, nos obligan a una pregunta incómoda: ¿está nuestro país realmente preparado para afrontar una catástrofe climática de esta magnitud? Año tras año, las deficiencias en infraestructura y la falta de planificación a largo plazo dejan a miles de argentinos a merced de la naturaleza.

Mientras los discursos políticos se centran en otras agendas, la realidad es que la inversión en prevención, como la limpieza de cauces, la construcción de defensas y la implementación de sistemas de alerta temprana, es un costo menor comparado con las pérdidas humanas y materiales que generan las inundaciones. ¿Es el Estado, con su recurrente ineficiencia y burocracia, capaz de proteger a sus ciudadanos? La respuesta a esta "súper gripe" climática debería ser una acción proactiva, no una reacción tardía a la desesperación.