Volver a construir en Argentina se ha convertido en una odisea económica. El costo del metro cuadrado superó la impactante cifra de $2,25 millones, alcanzando niveles casi históricos en dólares. Esta escalada de precios no solo refleja la inflación galopante, sino también la pesada carga impositiva y las regulaciones excesivas que asfixian al sector. La consecuencia directa es una burbuja inmobiliaria que expulsa a la clase media del sueño de la casa propia, limitando la inversión y el desarrollo. Mientras el Estado sigue imponiendo cargas y burocracia, los costos se trasladan directamente al consumidor, haciendo inviable la construcción y frenando el crecimiento económico. ¿Quién se beneficia realmente de un mercado inmobiliario tan distorsionado? ¿No es momento de desregular y aliviar la presión fiscal para que construir en Argentina vuelva a ser una opción real para todos?