La cotización del dólar oficial avanzó de manera ininterrumpida por quinto mes consecutivo, consolidando una marca histórica al cotizarse por encima de los $1.500 en las pizarras de las principales entidades bancarias. La dinámica del tipo de cambio mayorista responde a la aplicación de la pauta de ajuste gradual dispuesta por las autoridades monetarias para evitar un atraso cambiario brusco frente al índice inflacionario.
El traspaso de la barrera de los $1.500 representa un dato relevante en términos de expectativas para el mercado financiero y los formadores de precios. Si bien el ritmo de deslizamiento se ha mantenido dentro de las bandas previstas por el programa de la autoridad monetaria, economistas privados advierten sobre el impacto indirecto en los costos de los insumos importados y en la brecha con los tipos de cambio financieros.
En el seno del equipo económico descartan sobresaltos y sostienen que la estrategia de microdevaluaciones permite preservar la competitividad sin generar saltos abruptos en la góndola. La premisa central del Palacio de Hacienda pasa por anclar las expectativas y garantizar una convergencia paulatina entre el tipo de cambio oficial y el dólar libre hacia fin de año.
La evolución del mercado cambiario continuará marcada por el volumen de liquidación de exportaciones agropecuarias y la disponibilidad efectiva de divisas en las reservas netas del Banco Central.
¿Logrará el esquema cambiario contener la brecha sin la necesidad de recurrir a una devaluación discrecional antes de que termine el año?