A medida que la economía ingresa en el último tramo del año, las principales consultoras de la City porteña recalibran sus estimaciones sobre el tipo de cambio. El consenso entre los operadores financieros refleja una revisión a la baja respecto a los valores extremadamente alcistas previstos a comienzos de año, producto de la política de disciplina monetaria implementada por el Ministerio de Economía. Sin embargo, persisten discrepancias sobre el ritmo de devaluación del dólar oficial.
Según el relevamiento de expectativas del mercado, la brecha entre el dólar mayorista y las cotizaciones libres como el contado con liquidación y el dólar blue muestra una tendencia a la estabilización, aunque supeditada a la oferta de divisas de la cosecha tardía y las licitaciones del Tesoro. Los analistas prevén que la tasa de desvalorización del peso continúe alineada de forma cercana a la inflación mensual, evitando saltos discretos bruscos en el corto plazo.
Entre los factores de incertidumbre que destacan los gurúes financieros sobresale el cumplimiento de los vencimientos de deuda en moneda extranjera y el nivel real de liquidación del sector agroexportador. Una reactivación de la demanda por turismo exterior o importaciones insumo-dependientes podría tensionar las reservas del Banco Central, presionando al alza el valor de los dólares financieros durante el último trimestre.
Por su parte, los inversores institucionales mantienen una postura cauta, diversificando carteras en instrumentos a tasa fija en pesos frente a opciones vinculadas al dólar link. La continuidad del crawling peg al ritmo actual permite previsibilidad operativa a las empresas, pero acrecienta las dudas sobre el retraso cambiario acumulado de cara a los primeros meses del ciclo venidero.
El rumbo cambiario de fin de año resultará determinante para la fijación de precios y contratos del próximo ciclo. ¿Lograrán los pronósticos de la City anticipar una transición cambiaria ordenada o el mercado impondrá un reajuste no deseado antes de fin de año?