La alusión a la Doctrina Monroe, históricamente asociada a la influencia de Estados Unidos sobre las naciones de América Latina, en el contexto del conflicto de Neuquén, ha encendido las alarmas en círculos políticos y diplomáticos. Peter Lamelas, figura relevante en la política exterior, ha puesto en discusión la autonomía de Argentina frente a las potencias globales. Para algunos, este concepto evoca una era de intervencionismo indeseable, donde los intereses nacionales quedaban subordinados a los de Washington.
Desde una perspectiva de centro-derecha, la soberanía es un pilar fundamental, pero también lo es el pragmatismo en las relaciones internacionales. ¿Es la "Doctrina Monroe" una amenaza velada o una descripción sincera de una realidad geopolítica ineludible en un mundo polarizado? El dilema radica en cómo Argentina puede defender sus intereses estratégicos, como los yacimientos de Vaca Muerta, sin caer en alineamientos que comprometan su independencia. ¿Estamos ante un retorno a viejas lógicas de dominación o simplemente se blanquea la necesidad de alianzas estratégicas en un contexto global complejo?