La mora total de los argentinos se quintuplicó en solo 18 meses, alcanzando más del 30% fuera del sistema bancario formal. Esta cifra alarmante, publicada por La Nación, es un termómetro ineludible de la grave crisis económica que golpea a las familias y pymes. El aumento exponencial del endeudamiento y la dificultad para afrontar los pagos son el resultado directo de la inflación galopante, la caída del poder adquisitivo y la falta de oportunidades genuinas que el sector productivo no logra generar bajo la presión impositiva y regulatoria.
Mientras el gobierno de turno intenta estabilizar la macroeconomía, la realidad microeconómica muestra un tejido social y productivo cada vez más frágil. La incapacidad de acceder a crédito formal empuja a muchos a fuentes de financiamiento más costosas y riesgosas, agravando aún más su situación. ¿Es este un síntoma de la ineficacia de las políticas actuales para reactivar la economía real o una muestra más de las consecuencias de la intervención estatal crónica en el mercado?