Simón Nattanael Alvarenga, conocido popularmente como Callejero Fino, volvió a quedar en el centro de la escena mediática y judicial tras ser detenido en un operativo de seguridad en la provincia de Buenos Aires. El artista del género RKT transitaba a bordo de un vehículo de alta gama sin las placas de patentes visibles, lo que motivó el frenado inmediato por parte de la patrulla policial en un control de rutina.

La situación se agravó drásticamente cuando los efectivos procedieron a requisar el habitáculo del automóvil. Dentro del coche hallaron una pistola Glock calibre 9 milímetros que presentaba la numeración de serie completamente borrada, lo que encuadra el hecho en la figura delictiva de portación ilegal de arma de guerra. Al ser interrogado sobre la procedencia del armamento y la falta de identificación dominial del rodado, el músico no pudo aportar explicaciones convincentes ni la documentación reglamentaria.

El cantante, que ostenta una enorme popularidad entre los jóvenes y acumula millones de reproducciones en plataformas digitales, quedó inmediatamente alojado en la dependencia policial a disposición de la UFI de turno. Fuentes judiciales confirmaron que se iniciaron las pericias balísticas para determinar si la pistola confiscada fue utilizada en episodios delictivos recientes en el Gran Buenos Aires.

💬 Punto de debate

Este episodio vuelve a abrir la discusión pública sobre los límites entre la estética del género urbano y las conductas fuera de la ley de sus máximos referentes. ¿Representa esta detención un llamado de atención definitivo para los ídolos populares de la juventud o quedará minimizado como un incidente menor dentro del ambiente artístico?