Comenzó a regir una modificación profunda en las reglas del sistema financiero argentino. A partir de la nueva reglamentación emitida por la autoridad monetaria, tanto entidades bancarias tradicionales como plataformas fintech están habilitadas para ejecutar el débito directo deudas desde cualquier cuenta asociada al mismo cliente en el sistema.
La medida busca reducir los niveles de morosidad y otorgar mayor previsibilidad a las empresas del sector crediticio. Hasta ahora, si un usuario registraba un saldo pendiente en una entidad digital o banco específico, la institución solo podía intentar el cobro dentro de sus propios productos o recurrir a instancias judiciales prolongadas.
Con la normativa BCRA ya operativa, la cobranza de deudas bancos e instituciones financieras se vuelve interconectada. En caso de mora prolongada, el acreedor podrá solicitar el débito automático sobre las cuentas bancarias cruzadas del titular, incluyendo cajas de ahorro en pesos o cuentas de pago digitales donde el usuario disponga de fondos.
Asociaciones de consumidores advierten que, si bien la medida agiliza el sistema de crédito y podría reducir las tasas por menor morosidad, requiere un estricto control de notificación previa para evitar débitos indeseados que comprometan ingresos de subsistencia de las familias.
¿Garantizará este nuevo sistema una mayor transparencia crediticia o generará abusos sobre los saldos de los usuarios endeudados?