La visita del jefe de la DEA y sus elogios a la Argentina por su renovado compromiso en la lucha contra el narcotráfico reavivan el debate sobre la seguridad y el rol del Estado. Mientras el Gobierno se muestra firme, la crítica de quienes, como Cerimedo, exigen mano dura y eficiencia, sigue resonando. La ministra Monteoliva no descartó incluso perseguir carteles brasileños, una señal de una política más activa y menos pasiva.

Sin embargo, la historia reciente demuestra que los anuncios suelen chocar con una realidad compleja y un sistema judicial que, según voces críticas, a menudo ha sido permeable al garantismo. ¿Será esta vez diferente, o los elogios de la DEA son solo un gesto protocolar que no cambiará la matriz de la inseguridad y el narcotráfico en la región, especialmente con la creciente presencia del crimen organizado transnacional que afecta a #Bolivia y otros países limítrofes?