El constante ajuste en los surtidores reabrió el interrogante sobre el verdadero valor relativo del precio de la nafta argentina al contrastarlo con las tarifas vigentes en la región y a nivel global. Tras el proceso de desregulación del mercado de hidrocarburos, los valores locales tendieron a alinearse progresivamente con la paridad de exportación, acortando la brecha con los promedios internacionales.

El aumento de combustibles acumulado durante el último año ubicó el litro de súper en torno al dólar oficial, un nivel histórico para el mercado interno pero aún por debajo de los valores registrados en Uruguay o Europa. No obstante, al analizar el costo en relación con el salario promedio, el peso del expendio de carburantes en el presupuesto mensual del conductor argentino resulta considerablemente más gravoso que en las economías desarrolladas.

La cotización de YPF nafta y de las petroleras privadas se encuentra condicionada por variables complejas: la evolución del precio petróleo brent a nivel global, los impuestos a los combustibles líquidos y el costo del refino local. Aunque el país cuenta con la producción no convencional de Vaca Muerta, los precios locales se ven arrastrados por los costos dolarizados de la cadena productiva.

Para el usuario final y el transporte de cargas, el encarecimiento del precio del gasoil e insumos derivados incide directamente en los costos logísticos, impactando de forma indirecta en los precios finales de la canasta básica. El debate técnico pasa por definir si Argentina debe acoplarse plenamente a las tarifas internacionales o mantener mecanismos de amortiguación interna.

💬 Punto de debate

¿Es inevitable que la nafta argentina cotice a valores internacionales habiendo producción local a gran escala?