En una firme jugada orientada a reactivar uno de los sectores industriales más golpeados por la recesión económica, el Ministerio de Economía anunció el lanzamiento de nuevas líneas de creditos autos usados y 0km. El sector de concesionarias y fabricantes locales venía alertando sobre caídas interanuales en las ventas que superaban el treinta por ciento, producto directo de la pérdida de poder adquisitivo de la clase media y el encarecimiento crónico de las unidades.
La iniciativa se instrumentará a través de los principales bancos prestamos automotores públicos de la Nación, ofreciendo una tasa de interes creditos subsidiada en pesos. El objetivo primordial de este plan de financiamiento automotriz argentina consiste en facilitar el acceso al crédito para la clase trabajadora que busca comprar auto argentina, un mercado que había quedado reducido casi exclusivamente a las transacciones de contado de sectores de altos ingresos por la falta de financiamiento de largo plazo.
Representantes de las terminales automotrices recibieron de buen grado el anuncio, confiando en que un flujo sostenido de créditos blandos dinamizará de inmediato las cadenas de autopartes y de servicios conexos. Sin embargo, analistas financieros advierten que la volatilidad inflacionaria y la fragilidad del empleo formal plantean serias dudas sobre la capacidad de repago a mediano plazo de los tomadores de crédito si las tasas de interés se indexan.
El plan estatal para incentivar el consumo automotor busca ser el primer paso firme de salida de la profunda recesión de mercado. ¿Logrará el financiamiento blando dinamizar la producción local o los altos costos de mantenimiento automotor seguirán disuadiendo a la clase media de endeudarse?