Tras varias semanas de una tensa calma cambiaria que había traído un respiro temporal a los despachos oficiales, la cotización dólar hoy volvió a experimentar una marcada tendencia alcista que encendió las luces amarillas de alerta en el mercado de cambios e inmobiliario. El repunte del dólar blue y la presión alcista sobre las cotizaciones de los dólares financieros, especialmente el dólar MEP y el Contado con Liquidación, demuestran que las variables que determinan el equilibrio cambiario en la economía de nuestro país continúan transitando un sendero de extrema fragilidad y volatilidad estructural.
Analistas financieros y operadores de la City porteña coinciden en señalar que el fin del veranito cambiario obedece a una confluencia de variables macroeconómicas de peso. En primer término, la paulatina caída del ingreso de divisas proveniente de la liquidación del complejo agroexportador y la deprimente acumulación de reservas netas por parte del Banco Central generan una natural tendencia a la dolarización de carteras por parte de fondos de inversión locales e inversores institucionales que buscan resguardo de valor.
Adicionalmente, la brecha cambiaria, que había logrado ubicarse por debajo de los niveles críticos de meses anteriores, experimentó un ensanchamiento que afecta de forma directa las expectativas inflacionarias del sector comercial minorista y mayorista. La dificultad del equipo económico para remover el cepo de manera definitiva y el debate abierto sobre el ritmo de devaluación del tipo de cambio oficial alimentan los rumores de una futura corrección cambiaria que presiona las cotizaciones libres e introduce distorsiones severas en la fijación de precios internos de la economía real.
El repunte del dólar libre pone a prueba nuevamente el esquema de intervención diseñado por las autoridades financieras nacionales, abriendo interrogantes sobre la sustentabilidad de la desinflación de los próximos meses en un contexto de persistente ajuste fiscal y contracción del consumo interno. La capacidad de maniobra de las autoridades monetarias se reduce en la medida en que no ingresen nuevos fondos internacionales frescos. ¿Podrá el Gobierno nacional revertir esta presión alcista y consolidar el control cambiario sin apelar a un endurecimiento aún mayor de los controles y restricciones financieras?