En un movimiento político de gran calado que tensa la relación fiscal con la Casa Rosada, el gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, anunció la eliminación completa del impuesto a los Ingresos Brutos para todas aquellas pymes provinciales que facturen hasta un tope de 4.500 millones de pesos anuales. La medida, calificada de histórica por las cámaras empresariales locales, entrará en vigencia inmediata y pretende servir como un fuerte estímulo para el empleo y la competitividad en medio de un contexto macroeconómico recesivo.\n\nEsta decisión impositiva sitúa a Córdoba a la vanguardia de las reformas pro-producción, implementando en el plano subnacional el concepto de Ingresos Brutos pymes Cordoba tasa cero. Llaryora fundamentó el anuncio argumentando que, mientras el gobierno de Javier Milei sostiene el equilibrio fiscal nacional sobre la base de un fuerte ajuste del gasto y el mantenimiento de tributos distorsivos como el Impuesto PAIS o las retenciones, su gestión prefiere aliviar la asfixiante presión impositiva que sufren las pequeñas y medianas empresas industriales cordobesas.\n\nEl alivio impositivo planteado por el cordobés no solo beneficia de manera directa a miles de establecimientos productivos, sino que funciona como una formidable herramienta de presión política federal. Al demostrar que es posible mantener el superávit administrativo provincial mientras se fomenta una baja impositiva concreta a las pymes, Córdoba desafía la narrativa oficialista nacional que pospone la reducción de la carga fiscal para una hipotética etapa posterior de la gestión.\n\nLa disputa impositiva entre las provincias productivas y el centralismo fiscal nacional expone dos visiones contrapuestas del desarrollo económico y la distribución de recursos. La viabilidad de este modelo impositivo subnacional marcará la pauta del federalismo fiscal de los próximos años.\n\n¿Podrá esta estrategia de alivio fiscal cordobesa forzar al gobierno nacional a apurar su demorada baja de impuestos a nivel federal?