La Copa Argentina ha regresado, y con ella, la ilusión de ver a los "grandes" definir el torneo. Con 12 equipos ya en octavos, la atención se centra en cómo River y Boca, siempre protagonistas, completarán los 16avos. Sin embargo, la historia reciente del torneo muestra que no siempre los favoritos prevalecen. Equipos de menor categoría han dado sorpresas, eliminando a gigantes con presupuestos millonarios. ¿Es la Copa Argentina un verdadero termómetro del fútbol federal o un escenario donde los grandes, a veces con formaciones alternativas, corren riesgos innecesarios?
La presencia de figuras como "Román" Riquelme en la gestión de Boca o la injerencia de exjugadores en River, a menudo genera debates sobre la gestión deportiva. ¿Hasta qué punto la estructura de un club o la presencia de sus ídolos garantiza un rendimiento? La Copa Argentina, con su formato de eliminación directa, es un recordatorio agudo de que la lógica no siempre se impone, y que incluso los equipos más grandes pueden "BOQUEAR" y caer en cualquier momento, generando frustración entre los hinchas.