El exministro de Economía Domingo Cavallo volvió a sacudir el tablero de la discusión económica al enviarle un mensaje directo a la administración de Javier Milei. Según el veterano economista, el equipo liderado por Luis Caputo debe perderle el miedo al dólar y acelerar la eliminación de los controles cambiarios. Para Cavallo, la persistencia del cepo cambiario bloquea el ingreso de inversiones genuinas y demora la estabilización definitiva de los precios.
En sus últimas intervenciones, el exfuncionario de las administraciones de Menem y De la Rúa argumentó que las reservas Banco Central han alcanzado un piso de estabilidad que permite asumir el riesgo de una unificación de mercados. Advirtió que mantener la brecha artificial y el esquema de devaluacion del dos por ciento mensual genera distorsiones severas en la fijación de precios y desgasta las expectativas de reactivación. Cavallo sostiene que el temor oficial a una corrida es exagerado y que la demanda de pesos podría estabilizarse si se ofrece un panorama de reglas claras.
La recomendación choca con la cautela del Palacio de Hacienda, donde prefieren consolidar el superávit financiero antes de dar el salto definitivo hacia la liberalización total. Las reservas netas siguen en terreno sensible y el temor a que una apertura descontrolada dispare la cotización del dólar libre y arrastre nuevamente a la inflación a los dos dígitos paraliza los escritorios oficiales. No obstante, la voz de Cavallo tiene peso propio dentro del ecosistema de analistas que el propio presidente respeta.
La tensión de fondo reside en el ritmo de las reformas. Mientras que el oficialismo defiende un sendero de saneamiento progresivo, las demandas del mercado y de voces experimentadas de la ortodoxia presionan para desarmar el andamiaje restrictivo lo antes posible para no asfixiar el ciclo productivo.
¿Podrá el gobierno de Milei mantener su estrategia de desmantelamiento gradual del cepo sin que la impaciencia de los mercados y los consejos de los históricos de la ortodoxia fueren una devaluación imprevista?