La estacionalidad climática de la región norte y central del país plantea nuevamente la inminencia de un problema de sanidad recurrente. La comunidad médica alerta sobre las consecuencias de no diagramar a tiempo una estrategia coordinada a nivel federal para atenuar el brote de dengue argentina, cuya magnitud epidemiológica durante la temporada precedente batió récords de consultas y colapso asistencial.\n\nLa prolífica multiplicación del mosquito Aedes aegypti en las zonas densamente pobladas exige un cambio radical en las pautas cotidianas de descacharrización comunitaria. Los infectólogos señalan que la prevencion dengue no debe limitarse exclusivamente al uso de repelentes industriales, sino que demanda una infraestructura robusta de saneamiento ambiental urbano provista por las intendencias y ministerios de salud publica locales.\n\nEl gran interrogante de esta temporada gira alrededor de la disponibilidad de la vacuna del dengue. Si bien se encuentra aprobada y disponible comercialmente, su alto costo económico restringe el acceso de los sectores más vulnerables de la población, obligando al Estado a definir planes de inoculación gratuita geolocalizados en los distritos con mayor prevalencia histórica.\n\nEl control efectivo de este flagelo estacional pondrá a prueba la coordinación presupuestaria y operativa del nuevo esquema federalista de salud. ¿Lograrán las autoridades sanitarias articular una respuesta preventiva contundente para evitar la repetición de guardias desbordadas e insumos básicos en falta?