El debate sobre la velocidad de las reformas económicas sumó una voz de peso que suele generar intensas discusiones en la política argentina. Domingo Cavallo, exministro de Economía de las gestiones de Carlos Menem y Fernando de la Rúa, volvió a marcarle la cancha al equipo económico encabezado por Luis Caputo y al propio presidente Javier Milei, solicitando una apertura acelerada del mercado de cambios.
Cavallo sostuvo que las autoridades deben "perderle el miedo" a unificar el mercado cambiario de forma inmediata. Según el economista, mantener el cepo y las restricciones cambiarias posterga la llegada de inversiones genuinas y genera distorsiones en la formación de precios. Si bien reconoció los avances en el superávit fiscal y la desaceleración del índice de precios al consumidor, advirtió que la política del "crawling peg" al 2% mensual se está quedando corta frente a la brecha inflacionaria acumulada.
Desde la perspectiva oficialista, sin embargo, el Banco Central prefiere mantener la cautela para evitar una devaluación abrupta que pueda trasladarse directamente a los precios de la canasta básica. El propio Milei ha insistido en repetidas ocasiones en que la eliminación de las restricciones dependerá del saneamiento total del balance de la entidad monetaria y del reordenamiento de los pasivos remunerados. La postura del Gobierno busca blindar el proceso de desinflación antes de cualquier movimiento audaz en el mercado de divisas.
El cruce de visiones deja al descubierto el gran dilema que enfrenta la administración libertaria de cara a los próximos meses. Por un lado, la receta de la ortodoxia tradicional exige una liberación cambiaria sin anestesia para motorizar la economía real; por el otro, la cautela oficial privilegia proteger la baja de la inflación a toda costa. ¿Podrá la economía argentina consolidar su reactivación sin desarmar del todo el entramado del cepo?