El escenario económico argentino sumó una voz de peso que generó inmediatas repercusiones en los pasillos de la Casa Rosada y del Banco Central. El exministro de Economía, Domingo Cavallo, irrumpió en el debate público con un análisis crítico y directo sobre el manejo cambiario que lleva adelante la gestión de Javier Milei. Según el economista, el equipo liderado por Luis Caputo mantiene una excesiva cautela respecto a la eliminación del cepo cambiario, lo que podría prolongar la incertidumbre y postergar la llegada de inversiones productivas clave.

Cavallo enfatizó que la conducción económica le tiene que perder el miedo a la liberación del mercado cambiario y advirtió que la estrategia de retrasar el dólar oficial para contener la inflación tiene límites estructurales. En sus declaraciones, remarcó que la brecha cambiaria no se solucionará únicamente con intervenciones en los mercados financieros, sino con un esquema transparente de flotación donde la oferta y la demanda determinen el valor real de la divisa. Para el economista, persistir en restricciones cambiarias afecta directamente la competitividad exportadora de las pymes y del sector primario.

Las palabras del exministro resuenan con especial fuerza debido a su ascendente histórico en sectores liberales y su sintonía ideológica inicial con el propio Milei. Sin embargo, en el seno del Ministerio de Economía sostienen que un desarme apresurado de los controles cambiarios podría derivar en un salto inflacionario indeseado que afecte el poder adquisitivo de los salarios. La prioridad oficial sigue siendo el ancla fiscal y la acumulación paulatina de reservas internacionales antes de encarar una reforma de tal magnitud.

💬 Punto de debate

El dilema expuesto por Cavallo pone sobre la mesa los costos de mantener un esquema restrictivo frente a los riesgos de una liberación rápida. Mientras los mercados financieros monitorean de cerca los niveles de reservas y la evolución de la inflación, el Gobierno enfrenta la disyuntiva de acelerar el plan monetario o conservar la cautela graduada. ¿Deberá Javier Milei escuchar las advertencias de los técnicos o mantendrá su propia hoja de ruta cambiaria a pesar del costo en la actividad real?