En una disertación ante ejecutivos de finanzas y referentes del sector privado, el ministro de Economía, Luis Caputo, ratificó el rumbo adoptado por la cartera económica y defendió con vehemencia la implantación del régimen de bandas cambiarias. El funcionario aseveró que el mercado local e internacional ha internalizado de manera positiva el nuevo marco operativo, lo que se traduce en una progresiva estabilización de las cotizaciones bursátiles.
Caputo enfatizó que las dudas iniciales planteadas por ciertos consultores económicos sobre la viabilidad del corredor móvil quedaron desmentidas por la reacción de los bonos sovereign y la compresión del riesgo país. Según la visión del ministro, el sistema introducido otorga 'reglas de juego previsibles y transparentes', desterrando la discrecionalidad en la asignación de divisas que caracterizó a administraciones anteriores y garantizando un horizonte de certidumbre para el comercio exterior.
Durante su exposición, el titular del Palacio de Hacienda remarcó que el Banco Central se encuentra sumamente fortalecido en sus activos para defender el corredor cambiario si las condiciones lo exigiesen. Subrayó además que el ancla fiscal inamovible es la máxima garantía de que la inflación se mantendrá en una senda declinante, restando fundamento a las proyecciones agoreras de una devaluación abrupta.
Por el lado del ámbito académico y de los centros de estudios privados, se insiste en que el éxito prolongado de la política depende de la capacidad del Gobierno para mantener alto el flujo de divisas comerciales. Advierten que cualquier caída en los precios internacionales de las exportaciones primarias podría obligar al Ministerio a revisar la amplitud de los márgenes previstos en la norma.
El mensaje gubernamental busca despejar rumores e infundir previsibilidad entre los tomadores de decisiones de la economía real. ¿Logrará la vehemente defensa de Caputo neutralizar las incertidumbres del mercado y afianzar la credibilidad del programa económico a largo plazo?