En una noche cargada de tensión en el marco de la eliminación directa de la Copa Argentina, Boca Juniors consiguió un agónico pasaje a la próxima ronda al superar a Vélez Sarsfield en la tanda de penales. Tras noventa minutos de un trámite parejo donde el conjunto de Liniers logró imponer las condiciones tácticas y generar las opciones más claras de gol, el cruce debió resolverse desde los doce pasos.

La gran figura de la noche fue el arquero colombiano Álvaro Montero, quien revalidó la vigencia de la ley del ex al convertirse en la muralla infranqueable en la serie decisiva. Montero contuvo dos disparos determinantes ante su antiguo club y selló la clasificación xeneize en un cierre no apto para cardíacos, silenciando los murmullos de la hinchada velezana que dominó amplios tramos del espectáculo deportivo.

El resultado le da un respiro clave al cuerpo técnico de Boca en una etapa del año donde la exigencia de los resultados opaca las irregularidades en el juego colectivo. Si bien el objetivo del avance de llave se cumplió con éxito, el desarrollo futbolístico dejó nuevamente al descubierto carencias en la elaboración y desatenciones defensivas frente a rivales de jerarquía.

💬 Punto de debate

Para Vélez, la eliminación representa un impacto doloroso luego de un despliegue donde mereció llevarse la victoria antes del silbatazo final. ¿Alcanzará la efectividad desde el punto penal para sostener la ilusión de Boca o el equipo necesitará elevar urgida y sustancialmente su nivel de juego en los noventa minutos?