La Selección Argentina de Básquet femenino ha logrado un hito importante al clasificarse para la final del Campeonato Sudamericano, tras una victoria contundente contra Brasil. Este éxito, fruto de años de trabajo y dedicación, vuelve a poner en el centro de la escena a disciplinas deportivas que luchan por visibilidad y recursos en un país fuertemente futbolizado. Es innegable el talento y la garra de estas atletas, que a pesar de las limitaciones de infraestructura y el escaso patrocinio, compiten al más alto nivel continental. Su logro debería ser un llamado de atención para las autoridades deportivas y la sociedad en general, sobre la necesidad de diversificar el apoyo y la promoción del deporte en Argentina. ¿Cuándo se dejará de ignorar el potencial de otras selecciones nacionales que nos llenan de orgullo? ¿Es posible un verdadero desarrollo deportivo sin una política integral que trascienda el fútbol?