Las cotizaciones y los saldos diarios del mercado único de cambios volvieron a reflejar la debilidad de las reservas del Banco Central. Tras meses de saldo comprador positivo, agosto cerró con la compra de dólares BCRA más baja en lo que va del año 2026, lo que encendió las luces amarillas entre analistas e inversores.

Bajo la gestión de Santiago Bausili, la entidad monetaria debió volcar recursos para abastecer la demanda energética de invierno y cumplir con compromisos de importaciones diferidas. Esta menor capacidad de absorción impacta directamente en la liquidez disponible y condiciona los plazos de flexibilización del cepo cambiario.

Los principales perjudicados por esta dinámica son los sectores industriales importadores, que ven postergada la normalización en los pagos al exterior, y el propio Estado, que enfrenta un panorama más complejo para la renegociación de deudas financieras externas en divisas.

Por su parte, los mercados financieros leen este estancamiento con cautela. Si el BCRA no logra reconstruir su patrimonio de manera sostenida, el riesgo país se mantendrá en niveles elevados, impidiendo el regreso de la Argentina al financiamiento internacional de crédito privado.

💬 Punto de debate

¿Tendrá el Banco Central margen para revertir el balance cambiario en el último tramo del año o deberá endurecer las restricciones?