La lupa judicial se posó firmemente sobre Alejandro Stoessel, padre de la célebre cantante Tini. Una exhaustiva auditoría externa sobre contratos de producción y derechos televisivos arrojó serias inconsistencias contables que podrían derivar en imputaciones por evasión fiscal agravada y malversación de fondos. El entorno de la estrella pop intenta desvincularla por completo de los manejos de su progenitor.
El caso expone los costados más oscuros del negocio del entretenimiento y la facilidad con la que se mueven flujos millonarios de dinero sin los controles tributarios adecuados. La defensa del productor desestima las acusaciones alegando una persecución política y mediática para dañar la reputación de la familia.
¿Se trata de una investigación legítima contra la corrupción en el espectáculo o un ataque coordinado contra el entorno de la artista?