Las cifras sobre la "economía social" en Argentina para el inicio de 2026 son desoladoras: el número de nuevos pobres ha crecido, profundizando la crisis social que azota al país. Este dato expone las fallas estructurales y la ineficacia de las políticas que, lejos de generar riqueza, expanden la dependencia y la exclusión. Mientras el gobierno lucha por estabilizar las variables macroeconómicas, la realidad en los barrios populares es cada vez más precaria. La inflación y la falta de empleo genuino siguen siendo los principales motores de esta tragedia, castigando a los sectores más vulnerables. La intervención estatal masiva, lejos de solucionar, agrava la situación. ¿Hasta cuándo podrá Argentina soportar un modelo que genera cada vez más pobreza? ¿No es hora de políticas de mercado que fomenten la inversión y el trabajo en lugar de la asistencia social improductiva?