La competitividad de Argentina sufre un nuevo golpe, según los exportadores. Mientras la región, especialmente Brasil, logra avances significativos en leyes que facilitan el comercio exterior, nuestro país se estanca con normativas que, según el sector, tienen un "estilo soviético", alejadas de las necesidades del mercado global. Esto se traduce en menos divisas, menos empleo y una persistente dificultad para integrar el país en cadenas de valor internacionales.
La crítica apunta a una intervención estatal excesiva y a una carga burocrática que ahuyenta inversiones y oportunidades. Los empresarios claman por un marco legal que impulse, en lugar de obstaculizar, la producción y la salida de bienes al mundo. ¿Seguiremos atados a un modelo que condena al país a la irrelevancia económica, o habrá un cambio de rumbo que priorice la libertad y la productividad?