La FIFA sorprendió al mundo al designar a Slavko Vincic como árbitro de la final entre Argentina y España. Pero más allá de su trayectoria deportiva, el juez esloveno tiene un antecedente que genera polémica: en 2020 fue detenido en Bosnia y Herzegovina en una operación contra el tráfico de drogas y prostitución, aunque luego fue liberado sin cargos directos en su contra. Este hecho, sin embargo, dejó una mancha en su reputación.
La designación de un árbitro con un pasado tan controvertido para un partido de tal magnitud levanta sospechas y cuestionamientos sobre los criterios de la FIFA. ¿Es aceptable que un juez con este tipo de antecedentes dirija el encuentro más importante del fútbol mundial? Algunos argumentan que fue liberado sin cargos, mientras otros señalan la imagen que proyecta.
¿Puede la sombra del pasado afectar la percepción de justicia en un partido decisivo?