Las pizarras del mercado internacional de granos marcaron una jornada marcadamente positiva para las exportaciones argentinas al registrarse un repunte histórico en el precio de la soja. La oleaginosa tocó su cotización récord en lo que va de la gestión de Javier Milei, impulsada por cuestiones climáticas adversas en el hemisferio norte y un aumento sostenido de la demanda de molienda en Asia.
Esta suba representa una verdadera bocanada de aire fresco para el Banco Central, que venía atravesando semanas de severa sequía en la acumulación de reservas operativas. Los dólares provenientes de las liquidaciones agroexportadoras aportarán una liquidez crítica para hacer frente a los compromisos de deuda externa y estabilizar el mercado cambiario sin alterar la pauta oficial.
Sin embargo, la mejora en los precios internacionales reabrió el reclamo de las entidades del campo respecto a la carga impositiva sobre el sector. Dirigentes de la Mesa de Enlace insistieron en la necesidad de acelerar un esquema gradual de reducción de derechos de exportación (retenciones) para volcar ese excedente a la inversión de capital e insumos productivos.
El Gobierno pondera el ingreso extraordinario de divisas como una oportunidad para consolidar el esquema fiscal y garantizar dólares para el pago de importaciones de insumos industriales. No obstante, la volatilidad de las materias primas requiere prudencia en las estimaciones macroeconómicas a largo plazo.
¿Será este repunte internacional de los granos el factor decisivo que le permita al Banco Central acumular las reservas necesarias para levantar el cepo?