La llegada de un "Súper Niño" a Argentina augura un escenario de lluvias intensas y tormentas severas, con graves consecuencias para la agricultura, infraestructura y poblaciones vulnerables. Este fenómeno meteorológico exige una respuesta coordinada y eficiente de las autoridades, pero la historia reciente nos muestra la fragilidad de nuestros sistemas de prevención y mitigación ante catástrofes naturales. ¿Se han aprendido las lecciones del pasado o volveremos a lamentar la falta de planificación?
La inversión en infraestructura de drenaje, el mantenimiento de cauces y la implementación de sistemas de alerta temprana son cruciales. Sin embargo, la asignación de recursos y la ejecución de obras suelen ser lentas y, a menudo, opacas. Es fundamental que la "casta" política rinda cuentas sobre cómo se preparan los presupuestos y las acciones para proteger a los ciudadanos y la economía. ¿Será esta una oportunidad para demostrar gestión o para evidenciar, una vez más, la incapacidad estatal?