La advertencia sobre un posible terremoto de 7,5 en Argentina en el corto plazo es un llamado de atención urgente que el Estado no puede desoír. Aunque la naturaleza es impredecible, la preparación y la prevención son responsabilidad ineludible de las autoridades. La historia reciente del país muestra una tendencia a reaccionar ante las catástrofes en lugar de anticiparse, generando costos humanos y materiales evitables. Desde Panorama.ar, instamos a que se tomen medidas concretas y transparentes para garantizar la seguridad de la población, más allá de los anuncios mediáticos.

Es fundamental que el gobierno no caiga en la retórica de la "casta" que promete soluciones mágicas o minimiza riesgos. Se necesita inversión real en infraestructura antisísmica, protocolos de emergencia claros y campañas de concientización efectivas. La burocracia y la ineficiencia, características lamentablemente arraigadas en el Estado, no pueden ser un obstáculo cuando la vida de las personas está en juego. La transparencia en la asignación de recursos y la rendición de cuentas son esenciales para asegurar que la preparación sea real y no solo un simulacro.

¿Está Argentina realmente equipada para enfrentar una catástrofe de esta magnitud o prioriza otros gastos superfluos por encima de la vida?