Las categóricas y preocupantes declaraciones del economista Hernán Lacunza han sacudido con fuerza el tablero político de la oposición dialoguista y de los principales sectores financieros que, hasta el momento, acompañaban con cautelosa expectativa la ambiciosa gestión libertaria. El exministro de Economía de la gestión nacional de Cambiemos fue sumamente contundente al encender las señales de alarma sobre los peligros subyacentes de sostener de forma indefinida el actual rumbo economico, el cual se apoya casi con exclusividad en un ancla cambiaria rígida y un severo ajuste de las cuentas públicas, pero prescindiendo de un plan sólido de reactivación y desarrollo para el sector productivo de mediano plazo. De acuerdo con la visión del especialista, la ausencia de mejoras palpables en la microeconomía real de los trabajadores pavimenta aceleradamente un escenario de retorno para el kirchnerismo.\n\nEl agudo diagnóstico trazado por Hernan Lacunza desnuda la creciente impaciencia y desconfianza de la centroderecha tradicional frente a los métodos de gestión de Javier Milei. Aunque existe una plena coincidencia con el oficialismo en torno a la necesidad imperiosa del equilibrio fiscal a rajatabla, los sectores del PRO y aliados advierten que la extendida y aguda recesión productiva, sumada al sistemático deterioro de las pequeñas y medianas empresas nacionales, está limando velozmente la base de apoyo social y el crédito político que hicieron posible la llegada de la administración libertaria a la Casa Rosada. En este marco, la proyección electoral del gobierno nacional de cara a las próximas legislativas comienza a verse seriamente amenazada por una realidad diaria signada por la caída del consumo.\n\nEsta severa advertencia opositora se produce en un momento de renovada tensión legislativa, donde las filas libertarias se ven obligadas a negociar consensos urgentes para lograr la gobernabilidad de sus reformas. Si la sostenida baja de la inflación general del país no logra transformarse en el corto plazo en una recomposición genuina y tangible del poder adquisitivo de los asalariados y jubilados, el creciente malestar de la clase media podría volver a reencauzar el voto popular hacia alternativas opositoras clásicas.\n\nLa advertencia de Lacunza deja al descubierto las vulnerabilidades del relato oficial ante las demandas reales de su propia base de sustentación de clase media y media-baja. En un contexto de ajuste fiscal extremo que no ofrece señales visibles de reactivación en los bolsillos, ¿será suficiente el reiterativo argumento de la herencia del kirchnerismo para disuadir a un electorado fatigado que empieza a exigir resultados económicos reales de manera perentoria?