La triste noticia sobre la muerte Norberto Galasso a los noventa años enluta a la cultura y a la vida política argentina. Con su partida física, el revisionismo histórico pierde a su último gran referente intelectual y el pensamiento nacional a uno de sus divulgadores más apasionados y lúcidos. Galasso dedicó más de seis décadas a deconstruir la versión historiográfica liberal gestada en el puerto de Buenos Aires, enfocándose en visibilizar el rol protagónico de los sectores populares en la construcción de la identidad nacional.\n\nDiscípulo directo de pensadores clave como Arturo Jauretche y Raúl Scalabrini Ortiz, Galasso logró forjar un estilo analítico de enorme llegada popular que se plasmó en una prolífica cantidad de norberto galasso libros. Entre sus obras más célebres destacan las extensas biografías de José de San Martín, Manuel Ugarte, Enrique Santos Discépolo y Juan Domingo Perón, textos fundamentales para estudiar el devenir de la política local desde una perspectiva crítica de los intereses extranjeros. Su labor académica siempre estuvo entrelazada con un férreo compromiso social, defendiendo la soberanía económica y la justicia distributiva.\n\nEn tiempos donde los discursos oficiales de la Casa Rosada intentan reimplantar visiones históricas conservadoras o netamente ligadas a la generación de 1880, el legado de historiadores argentinos como Galasso cobra una relevancia inestimable. Su muerte no es solo la pérdida de un ensayista brillante, sino un llamado a la resistencia cultural de quienes creen en la pluralidad de voces en el relato histórico. Su obra continuará siendo material de consulta obligatoria para comprender que los procesos de emancipación nacional se escriben con la participación activa de los sectores desprotegidos de la sociedad.\n\nLa ausencia de su pluma crítica deja un vacío difícil de llenar en el debate contemporáneo sobre la memoria histórica de nuestra patria. ¿Podrán las nuevas camadas de investigadores argentinos mantener viva la antorcha del revisionismo histórico y el pensamiento nacional frente a las corrientes globales desideologizadoras?